Prostitutas calle asociacion prostitutas madrid

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El siguiente día me planto en la puerta del a las 9 de la mañana. Hoy no me pilla el toro. Luego pienso que igual voy a parecer muy desesperado llegando el primero. Prefiero gastar media hora tomando café en la terraza de al lado y observar.

En ese rato veo entrar hasta a cinco hombres al edificio. En los foros de prostitutas que los hay y con una cantidad de información ingente sobre el sector avisan de que en la puerta del hay un tipo con un bate de béisbol que hace las veces de guardia de seguridad.

Sería en otros tiempos o sería un mito; ahora no hay nadie que controle y entro. También advierten en esos foros de que en el es muy difícil pasar del primer piso. Hay burdeles en las cuatro plantas, pero llegar a la segunda es casi misión imposible. Hay al menos seis. Me miran mal y el ambiente es hostil. Una chica rumana me tira de la camiseta. No son ni las diez de la mañana, pero ya huele a alcohol. Salgo y subo las escaleras a toda prisa mientras la rumana de antes me dice algo en su idioma.

Sólo hay un piso abierto. Pero ahora muchos han cerrado. Se disculpa porque sólo tiene una chica disponible y me pide que la vea sin compromiso. Así funciona este edificio: Sale una joven mulata adormilada, le digo que me lo pienso y que ahora le diré algo, la chica vuelve a su cuarto y yo me quedo un rato hablando con la madame.

El de Delicias, entre un bar y un bazar, abre las puertas de 9 de la mañana a 10 de la noche D. También me dice, con poca convicción, que las chicas no viven allí: También me dice que cada burdel es independiente de los otros. Yo le pregunto que por qué y ella me dice que porque así es la vida.

Que si me interesa la chica. Ya le estoy haciendo demasiadas preguntas. Salgo y subo al tercer piso. En el tercero también hay una sola puerta abierta. Tiene un cartel en chino, escrito a boli en una hoja de libreta. Pero en la puerta hay una señora colombiana que me atiende. Se conoce que es cliente habitual, porque lo reciben casi con honores de jefe de estado. Yo aprovecho la confusión y me largo. Dentro distingo hasta tres voces femeninas con acento latinoamericano.

Decido no entrar; ya sé lo que me voy a encontrar. El es otra cosa. Para empezar, en la puerta hay dos ecuatorianos que hacen de seguridad, de guías para los clientes y de recaderos para las prostitutas. Yo decido subir por las escaleras para ver qué me encuentro, pero no hay ni rastro de prostitutas agresivas.

Cada piso tiene una sola puerta y hay que tocar. Pasas, se presentan y decides. Tiene 5 pisos y guardias de seguridad clandestinos en la puerta Moeh Atitar. Le digo que yo no venía a tener sexo sino a hablar. Me dice que bueno, que algunos lo hacen. Yo le aclaro que no es sobre mis penas, sino sobre su trabajo. Se encoge de hombros y me dice que si le garantizo anonimato, no le hago fotos y le pago, que vale.

Se hace llamar Helen, tiene 27 años, es paraguaya y tiene dos hijos, los dos en su país. En este edificio, al contrario de lo pasa en el , todos los burdeles son del mismo propietario , un ecuatoriano que tiene otras casas por Madrid. Helen estuvo antes en un hotel de carretera, pero le obligaban a pagar casi euros diario por la habitación y la comida.

Pero tener a los chicos de seguridad abajo da mucha tranquilidad. Algo que no pasa en el , donde el fuerte olor a rancio es uniforme en todo el edificio. El funciona desde hace unos siete u ocho años, le han dicho. La oscuridad, aquí, es enemiga. La Casa de Campo se subdivide en cuatro zonas. Calladas, asustadizas, viven bajo el yugo de las mafias que las han traído. Son unas cincuenta, casi todas ilegales. Pasean por la cancha de tenis y cerca del metro.

La zona tradicional; incluye Atocha y los aledaños del centro. Unas prostitutas en los días de apogeo. En su mayoría españolas y algunas magrebíes -llamadas marroquinas por sus compañeras-. Las mujeres se muestran por estas caIles desdentadas y, una vez captado el cliente, se van a una pensión, lo que reduce el peligro. Cerca de cien mujeres entre españolas, africanas y suramericanas. Los proxenetas, en coche, las vigilan de cerca.

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Una chica rumana me tira de la camiseta. No son ni las diez de la mañana, pero ya huele a alcohol. Salgo y subo las escaleras a toda prisa mientras la rumana de antes me dice algo en su idioma.

Sólo hay un piso abierto. Pero ahora muchos han cerrado. Se disculpa porque sólo tiene una chica disponible y me pide que la vea sin compromiso. Así funciona este edificio: Sale una joven mulata adormilada, le digo que me lo pienso y que ahora le diré algo, la chica vuelve a su cuarto y yo me quedo un rato hablando con la madame.

El de Delicias, entre un bar y un bazar, abre las puertas de 9 de la mañana a 10 de la noche D. También me dice, con poca convicción, que las chicas no viven allí: También me dice que cada burdel es independiente de los otros.

Yo le pregunto que por qué y ella me dice que porque así es la vida. Que si me interesa la chica. Ya le estoy haciendo demasiadas preguntas. Salgo y subo al tercer piso.

En el tercero también hay una sola puerta abierta. Tiene un cartel en chino, escrito a boli en una hoja de libreta. Pero en la puerta hay una señora colombiana que me atiende. Se conoce que es cliente habitual, porque lo reciben casi con honores de jefe de estado. Yo aprovecho la confusión y me largo. Dentro distingo hasta tres voces femeninas con acento latinoamericano.

Decido no entrar; ya sé lo que me voy a encontrar. El es otra cosa. Para empezar, en la puerta hay dos ecuatorianos que hacen de seguridad, de guías para los clientes y de recaderos para las prostitutas. Yo decido subir por las escaleras para ver qué me encuentro, pero no hay ni rastro de prostitutas agresivas.

Cada piso tiene una sola puerta y hay que tocar. Pasas, se presentan y decides. Tiene 5 pisos y guardias de seguridad clandestinos en la puerta Moeh Atitar. Le digo que yo no venía a tener sexo sino a hablar.

Me dice que bueno, que algunos lo hacen. Yo le aclaro que no es sobre mis penas, sino sobre su trabajo. Se encoge de hombros y me dice que si le garantizo anonimato, no le hago fotos y le pago, que vale.

Se hace llamar Helen, tiene 27 años, es paraguaya y tiene dos hijos, los dos en su país. Las personas mayores de 40 años solo deben trabajar 3 días a la semana. Carmena excluye a los toros de la programación de las fiestas de San Isidro. La OMS confirma que la marihuana no debe ser considerada una droga y pide su legalización.

Un histórico líder policial, sobre 'La Manada': Don Juan Carlos se negó a recibir a la reina Letizia en el hospital. Conéctate a Los Replicantes. Las personas mayores de 40 años solo deben trabajar 3 días a la semana 41 2.

Carmena excluye a los toros de la programación de las fiestas de San Isidro 1. Las mujeres se muestran por estas caIles desdentadas y, una vez captado el cliente, se van a una pensión, lo que reduce el peligro. Cerca de cien mujeres entre españolas, africanas y suramericanas. Los proxenetas, en coche, las vigilan de cerca. También se percibe, en opinión de las prostitutas, la presencia de mafias.

El servicio se suele prestar en el coche. La cifra de prostitutas se pierde aquí entre los descampados que rodean el puente de Pedro Bosch. Las turbulencias son moneda corriente.

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